El Árbol de la Vida representa en su totalidad, el ciclo de la vida.
Las raíces del Árbol de la Vida se refieren a nuestro origen familiar así como a nuestros antepasados.
El tronco representa los pilares familiares y el apoyo con el que contamos de la familia como los padres, abuelos, de dónde derivan la estabilidad emocional y los valores.
Las ramas son nuestra expansión y desarrollo, el crecimiento personal y también el de nuestros hijos. Simbolizan a su vez, la fuerza, la energía y la salud vital.
Las ramas que se elevan al cielo representan también el más Allá y la conexión entre el cielo y la tierra.
Más a nivel personal, las raíces también pueden referirse a nuestro nacimiento, el tronco al desarrollo y las ramas, la evolución personal y los distintos caminos que vamos tomando en la vida.
Es un símbolo que esotéricamente se utiliza para favorecer la estabilidad, la fuerza física y la energía vital, fortaleciendo a la vez, los vínculos familiares.



