Se le atribuye el poder de comunicarse con los Dioses y ser su mensajero. Se dice que esta ave extraordinariamente inteligente, conoce los inescrutables misterios de la Creación y que si se mira profundamente en sus ojos, se puede ahondar en el más Allá.
La capacidad vaticinadora según sus graznidos o su forma de volar, lo convierten en un pájaro mántico por excelencia.
En la cultura celta se asocia con Morrigan, Diosa de la muerte y la destrucción, quien adopta forma de cuervo.
Se dice sobre los cuervos que cuando se reúnen varios sobre una casa, son aviso de muerte. Avistar un cuervo el primer día del año o el día de una boda también es considerado un mal presagio.
Es el guardián de la magia ceremonial y de los rituales de sanación. En los ritos chamánicos es invocado para provocar cambios de conciencia o eliminar tanto bloqueos como temores internos.
En la mitología nórdica Hugin y Munin, son un par de cuervos asociados con el Dios Odín.
Hugin es el «pensamiento» y Munin es la «memoria». Ambos eran enviados al alba a recoger información y regresaban por la tarde. Se posaban en los hombros del Dios y susurraban a sus oídos todas las noticias.